Seguidores

miércoles, 8 de junio de 2016

Premio Liebster Award

El otro día recibí la sorprendente nominación al Premio Liebster Award, de parte de la magnífica escritora María Dolores Moreno Herrera "Mariola", del blog http://entrepapirosycalamos.blogspot.com.es/ (aprovecho para incitaros a que le echéis un ojete a su página, ya que no tiene desperdicio). Digo sorprendente porque era la primera vez que oía hablar de algo semejante y porque no soy el tipo de "artista" al que le nominen para estas cosas; si fuera para una lapidación pues quizá tendría más lógica. Pero bueno, desvaríos aparte, agradezco la nominación.


La nominación al Liebster Award consiste en promover aquellos blogs con menos de 200 seguidores. Después de recoger el premio debo nominar a diez blogs que cumplan el requisito y responder a varias preguntas. No ha sido fácil pero he elegido a mis diez, y estoy seguro de que se me ha olvidado más de uno, pero bueno mi cerebro defectuoso no da para más. Estos son mis nominados, si os interesa bien y si no, también.



http://mimayorenemigosoyyomismo.blogspot.com.es/  de Trece Gómez Pascual
http://ramirezvegaalfredo.blogspot.com.es/    de Alfredo Ramírez Vega
https://paindiariodeunloco.blogspot.com.es/  de Petauroak
http://relatosfr.blogspot.com.es/  de Federico Rivolta
http://elrincondenai.blogspot.com.es/ de Yayone Guereta
http://enelrinconmasoscuro.blogspot.com.es/  de Jorge Hernández
http://laburbujaliterariadejc.blogspot.com.es/ de José Carlos García
https://primeranaturaleza.blogspot.com.es  de Denise
http://loquesueescribe.blogspot.com.es/  de Sue
http://lacanciondeazair.blogspot.com.es/  de Joel Navarro Vercher


¿Cuál es el libro que más te ha marcado y, por qué?
Es difícil elegir solo uno. El primero que me marcó fue "La senda del perdedor" de Charles Bukowski, pero también me marcó mucho "Trainspotting" de Irvine  Welsh, "1984" de George Orwell (o cualquier obra que haya leído de ellos) 0, qué sé yo "Viven, la tragedia de los Andes" (que es la historia más brutal que he leído nunca; y es de verdad, eso es lo peor). Hay demasiados libros que me han influido como para elegir uno.

¿Qué te ha llevado a montar tu propio blog?
Supongo que querer expandir mi mierda a todos los rincones posibles y para que todas las obras que he ido publicando en distintos sitios estén todas juntas. Y para infectar el ciberespacio, que ostias. 

Siguiendo la máxima picassiana de "cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando", ¿eres de esos/as escritores/as de alguna manera caóticos que siempre tienen al lado un bloc de notas y un bolígrafo porque se les viene una frase a deshora, siempre de manera intempestiva, o por el contrario eres sumamente organizado/a con tu disciplina de trabajo para escribir, teniendo tus tiempos y tus horarios bien marcados?
Soy bastante caótico en general. No suelo llevar blocs ni nada, escribo en el móvil lo que se me ocurra cuando se me ocurra, como si estoy todo borracho sin saber ni lo que hago, lo apunto todo. Así tengo luego el teléfono lleno de mierda. No me va ni la disciplina, ni el trabajo. Soy más de caos y locura, y que salga lo que tenga que salir. 

Teniendo en cuenta que muchos que consiguen publicar y vivir de sus escritos en realidad no parecen merecerlo, y muchos que sí lo merecen jamás consiguen publicar una sola letra, ¿qué cambiarías en el sistema editorial para hacerlo más justo?
La verdad es que no tengo ni idea. No conozco el sistema editorial, ni sé cómo funciona. Lo que yo haría sería fomentar la auto-edición de las obras. Si nadie te publica pues publicas tú mismo. Siempre queda la posibilidad de hacer un fanzine entre gente que escribe y publicarlo por tu cuenta. Es más trabajo, pero es una opción. Y hay muchas más, aunque a mí no se me ocurra ninguna ahora mismo.  

¿Sueles escuchar música para inspirarte a la hora de escribir? Y en caso de respuesta afirmativa, ¿qué estilo de música prefieres?
Escucho música para todo. Para escribir, leer, trabajar, comer, para ir a cualquier lado, para beber, para fumar, para cascármela... para todo. De hecho estoy escuchando música mientras escribo toda esta bazofia. Y en cuanto a estilos, no suelo variar dependiendo de lo que escriba (básicamente porque siempre escribo el mismo tipo de mierda). Más que nada suelo escuchar ruido (estilos como psychobilly, horrorpunk, hc, punk) pero también me da por cosas más tranquilas como reggae, country, surf o la euskal musika autóctona, lo que sea.

Si eres de escribir relatos, ¿prefieres más relatos cortos o largos? Y si la respuesta es cortos ¿eso se debe a que realmente te salen así o lo haces pensando en el formato blog, que parece resultar incómodo para que el lector se imponga la tarea de leer relatos demasiado largos ante la pantalla de un ordenador? Lo cual llevaría a preguntar: en cuestión de relatos, ¿el tamaño importa?
Prefiero cortos porque a mí me salen así. A medida que mis cuentos se van haciendo más largos empiezan a perder calidad, se convierten en garrafón del malo. Mi especialidad son los relatos cortos, pero poco a poco me van saliendo con mayor extensión. Aunque eso de leer delante del ordenador tengo que admitir que es un puto coñazo, donde haya un buen libro analógico...

Si escribes poesía, ¿prefieres el verso libre o la estructura clásica de métrica y rima? Y si la respuesta es "verso libre", ¿crees que como dicen muchos puristas academicistas, es necesario dominar primero la estructura rígida y formal de la poesía para después saber saltársela a placer o crees por el contrario que no es necesario estudiar a los clásicos y sus formas de poetizar sino con la simple inspiración de las musas se puede escribir lo que se quiera?
No escribo poesía, pero me gustaría. Siempre tengo en mente probar con ello a ver qué tal me sale, pero nunca me decido. Me es demasiado fácil escribir relatos como para aventurarme a escribir una mierda de poema. En cuanto a la pregunta, yo creo que no es para nada necesario dominar la estructura rígida, me parece una pérdida de tiempo. Pero, claro, yo de esto ni puta idea...

¿Eres como lector/a, de los que llegas hasta el final con un libro aunque no te esté gustando demasiado, o lo prefieres arrimar y pasar a otro?
Normalmente intento acabarlos, porque nunca sabes qué libro te puede sorprender con un final inesperado que te deje sin habla, entonces, suelo darles una oportunidad. Pero, claro, todo tiene límites. Si son escritos abominables los abandono cuanto antes. 

Y como escritor/a, ¿eres de los que llegas hasta el final escribiendo una idea aunque en principio no te esté convenciendo demasiado el resultado a ver si trabajándola puedes mejorarla, o prefieres arrimar y pasar a otra?
Siempre me tiene que convencer un mínimo. Hay textos que empiezan flojos pero que consiguen fuerza a medida que vas escribiendo. Pero, lo mismo que he dicho arriba, si son abominables, a la mierda. Además muchas veces no suelo tener ideas, simplemente empiezo a escribir y me sale todo solo. No sigo un esquema previamente elaborado, voy a lo loco.

Si la primera pregunta fue qué libro te ha marcado (positivamente, se sobreentiende), para terminar resulta inevitable preguntar, ¿qué libro te ha parecido más detestable?
Uf, pues menuda pregunta. Ni puta idea. Supongo que tengo mala memoria para los libros de mierda. O que por el contrario no he leído demasiados libros malos, suelo ir a lo seguro. Pero por comentar alguno...no sé...casi todos los que nos mandaban leer en la ikastola. Eran pura bazofia.



Hasta aquí las preguntas. Ahora les toca a mis nominados.

martes, 24 de mayo de 2016

Mi amor alimenta gusanos

Te quiero, cariño, con toda mi alma. Disfruto mucho con tu compañía, aprecio horrores tu comprensión, tu amabilidad, tu saber estar, incluso tus silencios. Me encanta el tacto de tu fría piel seca y arrugada. Adoro mordisquear y gozar de tus carnes putrefactas, hundiéndome en tus brazos inertes, inhalando tu aroma a cadáver. Es insoportable el terror que siento cada noche cuando me cuelo en tu nicho, y no por el peligro de que me pillen, sino porque siempre pienso que podría encontrarte con otro y no lo podría superar. Me pegaría un tiro para bajar al infierno y encontrarte en él, para poder seguir follando con tu alma. Pero, hasta ese momento, prefiero usar tu cadáver maravilloso para aplacar mis ansias enfermizas. Lo malo es que el miedo a perderte cada vez se hace mayor, como cada vez es mayor el amor que siento a tu no-persona. No sé qué hacer. Quizá debería quedarme encerrado aquí contigo, así no nos podrían separar jamás y podría acabar mis días mancillando por última vez tus deshechas carnes de octogenaria, perdiendo el aliento lentamente, quedándome sin oxígeno, sin consciencia, sin vida…



Relato ganador del segundo premio el Concurso "Microlove III" de El Círculo de Escritores




miércoles, 4 de mayo de 2016

Gerardo el Bastardo, el terror de los siete bares

"¡Pota va!" se oyó una vez más en uno de los rincones del puerto, mientras los tropezones se estrellaban estrepitosamente contra el suelo, salpicando unos zapatos zarrapastrosos ya de por sí muy carcomidos por antiguas batallas con el alcohol. La gente, asustada, se volvió hacia Él. Algún empanau confundió el ruido con una ejecución pública y empezó a correr (o a correrse) como un adolescente con el Diablo entre las piernas. La gente de bien lo miraba con una mezcla de asco-pena horrible: asco por ser siempre el mismo borrachuzo pendenciero dando el cante y pena por que por la pinta que tenía debía estar vomitando los últimos trozos del hígado antes de reventar. Pero a Él se la sudaba. Ni existían. Solo era gente rica, gente normal asquerosa, bastardos con dinero y clase pero sin cerebro. Era un odio recíproco y acordado de antelación.

"Bah, que se jodan", pensó, mientras masticaba uno de los sabrosos tropezones, al tiempo que se erguía y se subía esos pantalones sucios y agujereados, tapando su frondoso bosque de coral custodiado por una arrugada anguila eléctrica sin batería y su negro cráter marino que expulsa y absorbe porquería por igual. Se dirigió hacia el mar. "Lo mejor para la resaca, un buen viaje en txalupa, botella en mano mientras alguien me la chupa", murmuró entre dientes y reunió a su desastrosa tripulación. Se metió en su cuartel de mando, también conocida como "La Pocilga" y se abrió una botella de aguardiente casero mientras se tiraba en la cama. 

Ese era su secreto para ser un buen capitán. Tenía una mentalidad avanzada a su época. Mientras la mayoría de bribones seguía la ancestral tradición de llevar las riendas del barco con una mano y con la otra un barril de licor, y entre ellas una cogorza del carajo, Él prefería dejar esa labor en las manos callosas y pajilleras de alguien más cualificado, para poder pasar así el tiempo en la cama bebiendo y yaciendo con hermosas mujeres infectadas seducidas con promesas falsas de tesoros inexistentes. 

El ruido que sacaban las olas al chocar contra el barco era casi tan relajante para el muy bastardo como vaciar su escroto en los pechos de una bella mujer. Ya casi ni se acordaba de la resaca, el placer empezaba a hacerle sombra. Por desgracia, justo en el punto álgido de insertar su mástil en la cubierta trasera de una (des)afortunada filibustera, sintió como lo estremecían unos ruidos y chillidos extraños. Acojonadizo como era, salió al exterior enseguida para ver que pasaba, sin tiempo de guardarse la chorra siquiera. Una enorme bola de cañón cruzó por encima de su cabeza reventando el mástil central (el del barco, no el suyo), mientras la bandera de su barco caía lentamente sobre su cráneo. Y así, como una vieja con mantillo, observó como su tripulación era masacrada por otros piratas mucho más feroces y sanguinarios. Algunos intentaban escapar tirandose al mar, pero no lo conseguían, pues eran alcanzados al final y solo lograban llegar al agua bifurcados y aniquilados. Otros más dignos intentaban hacerles frente inutilmente, ya que caían muertos de todas formas. El fuego había empezado además a hacer del barco su presa, extendiéndose poco a poco por todos los lados. 

"¿Y qué hizo nuestro héroe?" os preguntaréis. Pues lo que se esperaba de Él. Se escondió en su camarote al grito de "¡estamos jodidos!" y se escondió en un barril vació, sin acordarse de que en cuestión de segundos sería devorado por el fuego. Y así murió, como el auténtico pringau que era.






Relato para el concurso "El pirata" de El Círculo de Escritores

domingo, 1 de mayo de 2016

The Meteors

Hoy vengo con otra recomendación, esta vez musical. Os voy a hablar de un  grupo que a mí personalmente me revienta el cerebro: The Meteors. Una banda inglesa que lleva tocando sin parar desde los años 80 y sin dejar de sacar álbumes. Tienen tantos que es estúpido intentar contarlos. Son los reyes autodenominados del género psychobilly (básicamente porque lo inventaron ellos) y para mí son la ostia.

Para quien no lo sepa el psychobilly es un género extraño que mezcla rockabilly y punk, con toques de blues, surf, rock y un montón de mierdas más. Además llevan una estética sangrienta y gore, con lo que a mí ya me tienen ganado. Las letras son cañeras y siniestras (aunque no todas) y la música es rara pero bonita. Suelen tocar a bastante velocidad (variando del grupo, obviamente), aunque también tocan baladas. Los grupos más míticos del género son The Meteors, Demented Are Go, Os Catalepticos, The Krewmen, Mad Dog Cole, Mad Sin, Nekromantix... (espero hacer más recomendaciones sobre alguno de ellos).

Siguiendo con los Meteors, su música me vuelve completamente loco. Es mi grupo favorito sin ninguna puta duda. No soy un erudito de la música, no puedo hablar sobre aspectos técnicos y mierdas de esas, pero os puedo decir que me pone los pelos de punta. Tienen caña, velocidad, sangre, odio pero también tiene amor (amor bizarro pero bueno, ahí lo está). Además, al llevar más de 30 años de trayectoria, su estilo ha evolucionado mucho. Están las primeras canciones que son más rockeras y las de ahora que son más psychobilly puro. Y no puedo decir más. Si os pica el ojete de curiosidad escuchadlo, nada que yo os diga os transmitirá más que oírlo con vuestros putos oídos. Si os gusta iremos todxs juntos al infierno que nos brindan y si no, que os jodan. Así de simple.

Aparte del grupo en sí, la bestia que la lidera tiene más grupos. El cabrón se llama P. Paul Fenech y es un puto demonio. Me encanta su puta enfermedad, si estar tan loco te asegura tocar tan bien yo ya estaría en un puto manicomio, o vendiendo mi alma al Diablo, sin ninguna duda. A lo que iba, si ponéis su nombre en Youtube podréis escuchar su música en solitario. Aparte, tiene otro grupo de rockabilly que se llama The Legendary Raw Deal, el cual también está muy bien, aunque tampoco lo he explorado demasiado. Os incluyo sendas listas con unas cuantas canciones de cada uno (algunas con link a Youtube directamente), las que a mí más me gustan, obviamente.


The Meteors: You ain´t right / Chainsaw boogie / Go buddy go / Insane / Cut by cut / Blue sunshine / Wolfjob / Hell ain´t hot enough for me / Strage times are coming / No surrender / Raging thunder / Slow down you grave robbing bastard / The last temptation / Lie down / My slaughtering ways / We wanna wreck here / King Vlad / Little red riding hood

P. Paul Fenech: Legion´s song / Just killing time / Keep on burning / Whole lotta rosie (creo que es una versión) / I´m gone / A bastards advice / I am a monster / Fuck'em all / Playing with fire / I'd rather be crazy / Riddle / Long time no see / Put your lights on (versión de Santana) / Runaway / The F word

The Legendary Raw Deal: Bowie knife / Southern boys








(imágenes robadas por Google, no tengo los derechos)


viernes, 22 de abril de 2016

Sábado noche

El río Bidasoa vuelve a desbordar debido al exceso de sangre que transporta. ¿El motivo? El akelarre anual de Aintzane Muturbeltz, la matriarca más poderosa de la zona, que reúne tantos adeptos como los que asesina. Es una juerga cojonuda. La preside siempre una cabra negra que mece su copa de mandrágora en su lustroso trono, mientras los jóvenes de la aldea se turnan para practicarle felaciones, con tal de santificarse. Los demás bailan desnudos alrededor del fuego, perdidos y colocados, creando una coreografía bamboleante de escrotos y tetas digna de analizarse. Algunos se acercan tanto que se queman y se ve como las llamas los consumen sin que dejen de bailar. "Comida gratis" pienan algunos mientras se sirven un muslo o una nalga. Otros no pueden evitar fornicarse mutuamente al producirse un simple cruce de miradas, mientras que los más perturbados simplemente se dedican a matar y a descuartizar a cualquiera que sea más alto, más bello o más capullo que uno mismo. Sin que nadie quiera ni pueda evitarlo. Es la fiesta del todo vale y hay que mantener contentos a Aintzane y a su puta cabra bípeda. Si no, será infinitamente peor. Siempre lo es...





Relato para el concurso "Microterror V" de El Círculo de Escritores

lunes, 18 de abril de 2016

Ojos que miran, ojetes que suspiran

Oscuridad. Es lo único que me rodea. No veo nada, no sé dónde estoy, ni siquiera sé quién coño soy. No siento nada, solo agonía, y un terror que me paraliza por completo. Mierda... Solo espero no haber muerto, a no ser que me vayan a torturar, en cuyo caso sí que desearía estarlo...

Creo que no estoy solo en la oscuridad...

Acabo de darme cuenta de que hay un par de ojos mirándome fijamente. No dejan de observarme. Quizá solo me miran cuando les miro, pero es suficiente para acojonarme. Mis cuencas empiezan a supurar miedo líquido y mi alma empieza a intentar escapar de mi cuerpo. ¿Qué hago? No tengo muchas opciones. Puedo esperar a que Eso me devore vivo o intentar pararle los pies, si es que los tiene. Matar o morir... Nunca he sido muy bueno en eso, quizá debería dejar que me descuarticen. Pero no puedo rendirme sin luchar, joder, aunque eso signifique acabar hecho picadillo de despojo. Me incorporo lentamente, sin que Eso sospeche y me tiro encima sin piedad. Me golpeo la cabeza, ruido de cristales rotos, sangre en el suelo. Mi sangre...

Creo que he vuelto a hacer el gilipollas...







Relato para el concurso "Microterror V" de El Círculo de Escritores.

sábado, 2 de abril de 2016

Feliz divisección

El laboratorio del doctor Melengelenge ha despertado con los habituales gritos de sufrimiento agonizante y desgarrador. El ruidoso, oxidado y sangriento instrumental del mencionado doctor bizarro ha vuelto a ponerse en marcha. Aunque, en realidad, eso no es del todo cierto, ya que el maníaco cabrón no para nunca. Aquí nadie descansa. Los únicos a los que se les permite dormir son los que pierden el conocimiento en la precaria mesa de tortura. Y los que mueren, claro. Los demás sufren los efectos de una perpetua gaupasa toxicómana que los sume en un estado de coma cerebral consciente. Y aunque su cerebro está pero no está, eso no les libra de sufrir los insoportables dolores propios de las divisecciones y mutilaciones. 

El espectro de extrañas criaturas que albergan los calabozos de esta Estación de Investigación de Especies Espaciales Inferiores es realmente amplio y diverso. Hay desde yonkis neputnianos en cuarentena por su sida espacial, hasta depravados perturbados de Urano, que no son otra cosa que seres diminutos formados únicamente por sucios anos. También hay seres de gas fecal encontradas en las marismas de Ortokrathon, que son mucho más temibles que las gonorreas con patas y sin cerebro a los que se les llama seres humanos, que no paran de gritar y suplicar, como si alguien pudiera o quisiera entenderlos. 

El doctor está demasiado absorto en hacer el mal en nombre de la ciencia como para fijarse en las celdas. Sus miles de orbes oculares están inspeccionando cada milímetro corpóreo de su próxima victima (una criatura gelatinosamente obscena arrancada de su vertedero natal muy lejos de aquí) mientras sus muchos tentáculos palpan, mueven, despellejan o cortan cualquier cosa que encuentran a su paso. Los distintos miembros cortados, o la mierda que sea eso, son meticulosamente almacenados en tarros de protoplasma indestructibles que serán analizados en el futuro. Parte de la sangre también se guarda (siempre que el espécimen la posea en su organismo), pero la inmensa mayoría se queda desparramada encima de la mesa o eyaculada por los suelos, creando ecosistemas extramundanos mutantes llenos de fúngidos y ladilláceos. Es un sitio horrible, o el paraíso, según por donde se mire.

Las horas muertas se llenan de cuerpos muertos y el terror que se inhala es cada vez peor. Hay monstruos intentando escapar desesperadamente golpeando las puertas de sus celdas, sabiendo que es un suicidio, pues los barrotes están equipados con cuchillas, machetes y jeringuillas. Pero lo siguen haciendo con tal de escapar cuanto antes de allí, a pesar de que para ello tengan que dejar morir a su cuerpo y dejar ascender a su alma. La cosa es acabar con la agonía y no darle al sádico matasanos el placer de torturarle. Lo que no saben es que a él se la suda, ya que tiene el almacén lleno de engendros absurdos de todas las galaxias que difícilmente podría analizar en una sola vida. Así que si alguna alma caritativa quiere ahorarrle un poco de trabajo de buena voluntad pues bienvenido sea. El curre de reponedor de calabozo es tan árduo como soltar un zurullo corrosivo que se coma toda la carroña y tirar los componentes óseos a la fosa común. En cinco minutos la celda limpia y con un nuevo condenado dentro. Y vuelta a empezar...

No hay escapatoria, no hay solución, no hay un acontecimiento inexplicable que derive en un final feliz. Todos mueren. No hay más. El único feliz será el tarado de Melengelenge, pero él también caerá. Tendrá una muerte agradable comparada con la de estos malnacidos, pero acabará en un sucio agujero, como todos los sucios despojos que tienen la mala suerte de nacer. ¿Te suena de algo?



Relato para el concurso "El Marciano" de El Círculo de Escritores